El proyecto de Ley para conceder la nacionalidad española a los sefardíes, claro ejemplo de que el Registro Civil dejará de ser gratuito

El proyecto de Gallardón y Catalá de privatizar el Registro Civil se basa en dos premisas que son son falsas y no se cree nadie: los Registradores Mercantiles son funcionarios públicos y todas las actuaciones seguirán siendo gratuitas para los ciudadanos.

La defensa del Sr. Catalá en el día de hoy ante el Congreso de los Diputados del Proyecto de Ley en materia de concesión de la nacionalidad española a los sefardíes originarios de España que justifiquen tal condición y su especial vinculación con España, por la que se modifica el artículo 23 del Código Civil y se establece una tasa para determinados procedimientos de adquisición de la nacionalidad española, constituye un claro ejemplo de que el Registro Civil va a dejar de ser gratuito para los ciudadanos. 

Este proyecto de Ley, con la excusa de regular las solicitudes de concesión de nacionalidad a los sefardíes, introduce dos cuestiones completamente ajenas a lo que tradicionalmente han sido los procedimientos de concesión de la nacionalidad española: la tramitación de estas concesiones de nacionalidad por los Notarios y no por los Registros Civiles, y el establecimiento de una tasa para hacer frente al procedimiento regulado en esta ley y para todos los procedimientos de obtención de la nacionalidad española por residencia, carta de naturaleza o dispensa.

En cuanto a la tasa la Disposición Final Segunda del Proyecto de Ley establece que "el devengo de la tasa se produce con la presentación de la solicitud, con independencia del resultado del procedimiento", y su importe será de 75 euros. 

Al proyecto de Ley le resulta indiferente los recursos económicos de los solicitantes o si se solicita la nacionalidad para uno o varios miembros de una familia. Además el pago de la tasa es independiente, en caso de los sefardíes y de los futuros expedientes de nacionalidad que también tramitarán los Notarios si sigue adelante este Gobierno con sus proyectos privatizadores, del pago de los correspondientes aranceles a los Notarios, y de las tasas que habrá que pagar al Instituto Cervantes para acreditar el conocimiento de la lengua y cultura española. Vamos, que hacerse español saldrá por una pasta y muchos no podrán afrontarlo, simplemente porque preferirán dar de comer a sus hijos. 

Catalá compagina la gratuidad del Registro Civil con el pago de estas tasas porque estas actuaciones dejarán de hacerlas los Registros Civiles. Pura privatización, Catalá, pura privatización. ¿No se os cae la cara de vergüenza?

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